Algarrobo
Volver al blog

Naturaleza

Humedal El Membrillo: una historia de esperanza que sigue creciendo en Algarrobo

A pocos pasos del mar, entre dunas y pasarelas de madera, late uno de los tesoros naturales más vivos de Algarrobo: el Humedal El Membrillo – Estero El Yugo. Sus más de 16,9 hectáreas no son solo un paisaje hermoso; son la prueba viva de que, cuando una comunidad se organiza para cuidar lo que ama, la naturaleza responde. Un triunfo del trabajo en comunidad

por Algarrobo.cl 17 jun 2026 3 min

Durante años, El Membrillo fue un humedal sin protección formal, vulnerable y muchas veces invisible. Pero algo cambió. Gracias al esfuerzo sostenido de vecinos, organizaciones y autoridades, en 2021 fue declarado oficialmente Humedal Urbano bajo la Ley 21.202, convirtiéndose en uno de los primeros del país en recibir este reconocimiento.

Ese hito no fue casualidad: fue la recompensa a años de constancia. Hoy El Membrillo es un ejemplo de que las herramientas de protección existen y funcionan cuando hay voluntad para usarlas.

Un refugio que rebosa de vida

Caminar por El Membrillo es asomarse a un ecosistema en plena salud. Es hogar y zona de crianza de al menos 15 especies de aves, muchas de las cuales encuentran aquí el lugar perfecto para anidar y alimentar a sus polluelos.

Entre octubre y febrero, la barra dunaria se llena de nuevos comienzos: el Pilpilén común y el Chorlito nevado —ambas especies que necesitan cuidado especial— eligen este rincón para sacar adelante a sus crías. Y junto a ellos conviven un verdadero desfile de vida:

Tagua común y tagüita Pidén y queltehue Cisne coscoroba Perrito y colegial Trile, huaravillo y siete colores Pato real y pato jergón

Cada una de estas especies es una señal de que el humedal está cumpliendo su función como cuna y despensa de biodiversidad.

Guardianes que no se rinden

Detrás de este florecimiento hay personas comprometidas. La Fundación Kennedy acompaña a El Membrillo desde 2004, en lo que ha sido uno de sus proyectos más exigentes y, también, más inspiradores. Su estrategia ha demostrado que la conservación se construye desde muchos frentes a la vez: gestión jurídica y administrativa, fondos de protección ambiental, y —quizás lo más valioso— programas de educación y participación que han despertado el cariño de toda la comuna por sus humedales.

Este trabajo cuenta con el respaldo de la Municipalidad de Algarrobo, a través de su Departamento de Medio Ambiente, que colabora en la limpieza, la fiscalización y la celebración de hitos como el Día de los Humedales. Es una alianza que funciona y que sigue sumando voluntades.

La energía también es internacional: en el marco del proyecto Darwin 200, los jóvenes Avery Thilley y Camila Buitrago trabajaron en iniciativas de conservación en El Membrillo y San Jerónimo, aportando nuevas miradas a uno de los desafíos pendientes del humedal.

Los desafíos: una invitación a cuidar juntos

Ningún tesoro se protege solo, y El Membrillo todavía enfrenta presiones —como el avance inmobiliario o la presencia de perros sueltos en verano, justo en la temporada de crianza—. Pero estas no son razones para el desánimo, sino una invitación clara: cada persona que visita el humedal puede ser parte de su futuro.

Pasear con respeto, mantener a las mascotas con correa durante la temporada de nidificación y disfrutar sin dejar huella son gestos pequeños que, multiplicados, marcan la diferencia. El humedal nos cuida regalándonos belleza; nosotros lo cuidamos con conciencia.

Un atardecer que vale la pena

Lo mejor de todo es que El Membrillo está abierto para ser disfrutado. Descendiendo por las escaleras y cruzando el humedal a través de sus pasarelas, podrás observar aves en su hábitat natural y, bordeando el agua, llegar hasta la playa de San Alfonso del Mar, donde te espera uno de los atardeceres más memorables de la zona.

El Membrillo es la demostración de que en Algarrobo todavía hay espacio para el asombro, para la vida silvestre y para la esperanza. Cuidémoslo entre todos: el futuro de este humedal ya está en marcha, y todos estamos invitados a escribirlo.

fuente https//roomlab.cl/blog/